MONUMENTOS, BIOGRAFÍAS, RECUERDOS Y ANECDOTARIO GRÁFICO DE LA SANLÚCAR DE UN TIEMPO PASADO
viernes, 28 de julio de 2017
domingo, 1 de marzo de 2015
SANLÚCAR DE BARRAMEDA EN LA FOTOGRAFÍA DE ANTONIO PALOMO GONZÁLEZ
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ
No fueron pocos los artistas que en las primeras décadas del pasado siglo mostraron su interés por Sanlúcar de Barrameda para dedicarle mucho de lo mejor de sus obras. Paradigmáticos son los casos de Joaquín Turina, en la música, y de los pintores Manuel García y Rodríguez y Manuel González Santos. Coetáneo de este trío de ilustres sevillanos seducidos por el poder de atracción de la ciudad fue Antonio Palomo González (1864-1944), un fotógrafo de Jerez de la Frontera en cuya obra sanluqueña, además de manifestar una gran perfección técnica, reflejó una sensibilidad fuera de lo común para legarnos el testimonio de toda una época.
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| El fotógrafo Antonio Palomo González |
No fueron pocos los artistas que en las primeras décadas del pasado siglo mostraron su interés por Sanlúcar de Barrameda para dedicarle mucho de lo mejor de sus obras. Paradigmáticos son los casos de Joaquín Turina, en la música, y de los pintores Manuel García y Rodríguez y Manuel González Santos. Coetáneo de este trío de ilustres sevillanos seducidos por el poder de atracción de la ciudad fue Antonio Palomo González (1864-1944), un fotógrafo de Jerez de la Frontera en cuya obra sanluqueña, además de manifestar una gran perfección técnica, reflejó una sensibilidad fuera de lo común para legarnos el testimonio de toda una época.
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| Arquillo de Rota |
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| Palcos en las Carreras de Caballos |
Las
primeras fotografías sanluqueñas de Antonio Palomo González se
remontan a los inicios del pasado siglo cuando, establecido en la
ciudad, trabaja como escribiente en las oficinas de la bodega
Vinícola Hidalgo en la que alcanzaría la categoría de jefe de
escritorio y donde se jubilaría en 1930.
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| Un paseo en barca |
Antonio
Palomo, quien ha aprendido a seleccionar la temática y la
oportunidad de sus fotografías, vive con apasionamiento su afición
a la que dedica muchos de sus ratos libres y en la que, para alarma
de sus dos hermanas solteras con las que convive en Sanlúcar,
invierte una buena parte de sus ingresos como escribiente. De
Sanlúcar nos dejará el fotógrafo instantáneas en las que llega a
sublimar la sencilla naturaleza del entorno ciudadano con sus
incontables vistas de pinares y arboledas que tanto debían atraerle.
Tampoco pasarán inadvertidas para la cámara del jerezano las
imágenes de actividades locales tan genuinas como la bodeguera o las
faenas de pesca. Con sus repetidas y bien seleccionadas marinas el
fotógrafo parece rendir todo un homenaje, desbordado de
sensibilidad, técnica y gusto refinado, a los pescadores de Bajo de
Guía. Y también pondrá atención al ambiente que se respira en la
playa de Sanlúcar durante la celebración de las carreras de
caballos.
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| Escena ciudadana (Calle Regina esquina a plazas de la Trinidad y San Roque) |
Pero donde
mejor parece moverse el talento fotográfico de Antonio Palomo es en
las vivísimas escenas cotidianas que sabe captar con inusual
oportunidad para ofrecernos auténticos cuadros de costumbre. Como
muestras de su siempre oportuna presencia como espectador son sus
fotografías de vendedores ambulantes: de barcos de corcho, de
caracolas, de barquillos, de camarones, de juguetes, de patatas, ...
Impagables son el espectáculo que nos ofrece del oso ante las
puertas del antiguo juzgado de la calle Santo Domingo, la imagen del
ciego vendedor de pañuelos o la escena de los arrieros en el
abrevadero del Arroyo de San Juan. Entrañables por el sentimiento
nostálgico que rezuman son las instantáneas de la antigua fuente
del castillo de Santiago, la del grupo de muchachas con sombrillas
que pasean por el antiguo camino del Cerro de Falón o las niñas
jugando en la arena de la playa. Son obras de un altísimo valor
etnográfico y plenas de sabor, algunas de ellas no exentas de cierto
tinte social que nos empuja a la reflexión.
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| Manantial de Las Piletas |
Las escenas
de playa y las vistas de la ciudad reflejan la placidez y el encanto
de una Sanlúcar cuyo espíritu supieron captar los ojos de artista
de Antonio Palomo. En su conjunto, la obra sanluqueña del fotógrafo
jerezano, compuesta por centenares de imágenes cuyo contenido va más
allá de los elementos que las conforman para justificar hechos y
descubrirnos rincones y tipos, es un monumental reportaje del mejor
fotoperiodismo dedicado a una ciudad que, por entonces, era centro
indiscutible del veraneo en el Sur español.
Por estas fotografías podemos asomarnos a muchos instantes
detenidos de aquellos primeros años del siglo XX y saborear un
tiempo que el talento y la capacidad creativa de Palomo supieron
dibujar como nadie a través del objetivo de su cámara. La colección
sanluqueña de Antonio Palomo, por su gran valor cualitativo y no
desdeñable cantidad, constituye un fondo histórico y documental de
carácter extraordinario correspondiente a toda una época pasada.
Una anécdota
que se recuerda entre sus familiares nos acerca a conocer la peculiar
personalidad del fotógrafo jerezano de cuyo carácter algo
misántropo eran sabedores los sanluqueños. Al parecer, cuando en
una ocasión le fue ofrecido un aumento de sueldo en su empresa
Vinícola Hidalgo, Antonio Palomo rehusó la propuesta de sus jefes.
“Con lo que percibo hasta ahora tengo bastante, por lo que deberían
ofrecer este aumento a alguien con más necesidad que yo”, parece
ser que fue su contestación, sobresaltando a sus dos hermanas
cuando éstas fueron informadas de aquel hecho.
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| Vendedores de patatas en la Plaza de San Francisco (actual de Santa Ángela de la Cruz) |
Por su
testamento otorgado ante el notario José Luis Ruiz Badanelli sabemos
que Antonio Palomo tenía establecido su domicilio sanluqueño en el
número 3 de la calle Benegil, donde fallece el 17 de enero de 1944 a
la edad de 79 años. Al morir también una de sus hernanas en el
breve espacio de tiempo de tan solo unos días, se llegó a extender
por Sanlúcar un chascarrillo que decía que aquel año no habría
Tiro de Pichón “porque se estaban muriendo todos los Palomos”.
Tras su fallecimiento, el ingente legado gráfico de Antonio Palomo
González, quien nunca llegó a casarse, pasa a manos de sus hermanas
y posteriormente a su sobrino Victoriano Romero Palomo. El archivo,
magníficamente conservado, es mantenido en la actualidad en Jerez
por su sobrino-biznieto Francisco Lozano Romero a quien se debe su
organización y la digitalización de las imágenes que empiezan a
divulgarse como tributo de admiración y de reconocimiento a tan
excepcional artista.
Nota:
El
autor agradece la información y las imágenes del Archivo
Fotográfico Antonio Palomo González cedidas
por Francisco Lozano Romero. Las reproducciones de las fotografías
de este artículo sólo están permitidas si cuentan con la expresa
autorización del citado archivo.
lunes, 30 de junio de 2014
LAS LITOGRAFÍAS SANLUQUEÑAS DE FRANCISCO JAVIER PARCERISA
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ
Francisco Javier Parcerisa y Boada, nacido en Barcelona en 1803, fue un dibujante, pintor y litógrafo de formación autodidacta que logró compendiar en su obra Recuerdos y Bellezas de España los más importantes monumentos del país. Esta obra, comenzada en 1838 y concluida en 1872, comprende once volúmenes dedicados cada uno de ellos a una determinada región o zona geográfica española.
El volumen dedicado a Sevilla y Cádiz tiene el siguiente título: Recuerdos y bellezas de España : bajo la Real protección de S.S.M.M. la Reina y el Rey : obra destinada à dar à conocer sus monumentos y antigüedades / en laminas dibujadas del natural por F.J. Parcerisa ; escrita y documentada por P. de Madrazo. Sevilla y Cádiz. El texto, como se indica, fue escrito por Pedro de Madrazo, siendo el libro editado en Madrid por la imprenta de Cipriano López en 1856.
El libro Sevilla y Cádiz consta de 615 páginas y 65 láminas litografiadas de Francisco Javier Parcerisa con los monumentos más destacados de ambas provincias. En las páginas 592 a 599 Pedro de Madrazo ofrece algunas pinceladas históricas de Sanlúcar y describe sus más importantes monumentos. Las litografías sanluqueñas son dos: una dedicada a la portada gótico-mudéjar de la Iglesia de la O y otra con una vista de la Cuesta de Belén donde se aprecian el Castillo de Santiago y el Palacio de los Duques de Medina Sidonia.
| F. J. Parcerisa i Boada (fotografía de J. Laurent) |
Francisco Javier Parcerisa y Boada, nacido en Barcelona en 1803, fue un dibujante, pintor y litógrafo de formación autodidacta que logró compendiar en su obra Recuerdos y Bellezas de España los más importantes monumentos del país. Esta obra, comenzada en 1838 y concluida en 1872, comprende once volúmenes dedicados cada uno de ellos a una determinada región o zona geográfica española.
| Portada del volumen dedicado a Sevilla y Cádiz |
El primer volumen, Cataluña, apareció en 1839. Los siguientes libros están dedicados a Mallorca, Aragón, Castilla La Nueva, Asturias y León, Córdoba, Sevilla y Cádiz y Salamanca, Ávila y Segovia. El trabajo se publicó en fascículos que eran editados quincenalmente y se enviaban a sus numerosos suscriptores. A su conclusión, la obra comprendía 588 magníficas litografías, siendo acreedora a un premio de la Real Academia de San Fernando.
A Francisco Javier Parcerisa se le deben los dibujos al natural y sus reproducciones litográficas en Bellezas y Recuerdos de España. Los comentarios que describen los monumentos se deben a Francisco Pi i Margall, Pau Piferrer, Pedro de Madrazo y José María Quadrado.
Parcerisa murió el 27 de marzo de 1875 en Barcelona.
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| Portada principal de la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la O (F. J. Parcerisa) |
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| Palacio Ducal y Castillo de Sanlúcar (F. J. Parcerisa) |
El volumen dedicado a Sevilla y Cádiz tiene el siguiente título: Recuerdos y bellezas de España : bajo la Real protección de S.S.M.M. la Reina y el Rey : obra destinada à dar à conocer sus monumentos y antigüedades / en laminas dibujadas del natural por F.J. Parcerisa ; escrita y documentada por P. de Madrazo. Sevilla y Cádiz. El texto, como se indica, fue escrito por Pedro de Madrazo, siendo el libro editado en Madrid por la imprenta de Cipriano López en 1856.
El libro Sevilla y Cádiz consta de 615 páginas y 65 láminas litografiadas de Francisco Javier Parcerisa con los monumentos más destacados de ambas provincias. En las páginas 592 a 599 Pedro de Madrazo ofrece algunas pinceladas históricas de Sanlúcar y describe sus más importantes monumentos. Las litografías sanluqueñas son dos: una dedicada a la portada gótico-mudéjar de la Iglesia de la O y otra con una vista de la Cuesta de Belén donde se aprecian el Castillo de Santiago y el Palacio de los Duques de Medina Sidonia.
lunes, 19 de mayo de 2014
MEMORIA GRÁFICA DEL MUELLE OLASO Y LA "COMPAÑÍA DE VAPORES SEVILLA-SANLÚCAR-MAR"
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| Restos del muelle de Olaso poco antes de su demolición definitiva. (Fotografía cedida por Turespaña) |
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ
En 2001 se iniciaba el derribo de una de las construcciones que mejor llegaron a evocar el más brillante pasado veraniego de Sanlúcar: el muelle de Olaso, cuyos últimos restos desaparecieron en 2005. El referido muelle, situado en Bajo de Guía, fue el punto de destino y salida de los viajeros que realizaban la navegación fluvial entre Sevilla y Sanlúcar y viceversa. Este servicio de transporte de pasajeros y mercancías por el Guadalquivir -la línea "Sevilla-Sanlúcar-Mar"- fue debido al empeño de Luis de Olaso y Madaria, marqués de Olaso, quien concibió la estructura de su compañía naviera instalando sendos puertos propios para atraque de sus buques y atención a sus pasajeros en Triana (Sevilla) y Sanlúcar de Barrameda.
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| El primitivo muelle de madera de Bajo de Guía, construido en 1908, que antecedió al muelle de Olaso. Fotografía tomada por J. Turina en 1914. |

Bandera y colores de las chimeneas de los vapores de la compañía Sevilla-Sanlúcar-Mar.
El muelle de Sanlúcar, construido en hormigón bajo la dirección facultativa del ingeniero Francisco Martín Gil, autor del proyecto, medía 86 metros de largo por dos de ancho. En su parte norte dedicada a los atraques la estructura portuaria conformaba una especie de figura de martillo de 36 metros de ancho por 72 de largo. La plataforma de la que partía el muelle y que servía de rompeolas medía 22 metros de ancho por 72 de largo. Esta plataforma estaba unida a la funcional estación marítima de viajeros que ocupaba el lugar donde hoy se encuentra ubicado el Centro de Recepción de Visitantes "Fábrica de Hielo".
Las obras de construcción del muelle de Olaso fueron iniciadas en 1911 y se prolongaron hasta 1922. Por cierto, no fueron muy diligentes las autoridades de la época para dar conformidad al proyecto del muelle sanluqueño y de constitución de la compañía naviera cuya aprobación había sido solicitada al Ministerio de Fomento el 28 de enero de 1922. Hasta el mes de agosto de dos años más tarde hubo de esperarse para recibir las autorizaciones pertinentes, aunque la línea de vapores quedaría inaugurada en el verano de 1922, utilizándose provisionalmente como muelle las instalaciones portuarias de Bonanza.
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| El vapor "San Telmo" en su muelle de Triana (Sevilla) |
El primer barco que se integró en la flota del marqués de Olaso fue el vapor a paletas "San Telmo", construido en 1876 y que había servido en Inglaterra con diferentes nombres para varias compañías, incluso como buque militar. Fue adquirido por Luis de Olaso y Madaria en 1921 para su uso como yate personal. Bautizado con el nombre de "San Telmo" fue enviado al año siguiente a Sevilla para ser buque insignia de la Compañía de Vapores Sevilla-Sanlúcar-Mar. A este primer barco se unirían los vapores "Triana" "Bajo de Guía" y "Sanlúcar", todos ellos con chimeneas pintadas con los característicos colores rojo y negro. El vapor "Sanlúcar", construido expresamente para esta línea fluvial era de menor tonelaje que los otros, aunque de mayor lujo y comodidad, contando con salas de lectura y baile y restaurante. La contraseña de la compañía era un bandera rectangular de color azul marino, con una cruz de malta en rojo.
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| Edificio "El Faro", junto al puente de Triana, en Sevilla, donde se expendían los billetes para los vapores que iban a Sanlúcar. (Imagen actual) |
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| Llegada del "San Telmo" al muelle Olaso de Bajo de Guía. (Postal de la época) |
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| Otra postal de época con el arribo del "San Telmo" a Sanlúcar. |
La llegada del "San Telmo" a su muelle de Sanlúcar era un espectáculo que congregaba a un gran número de curiosos y a una flota de automóviles y carruajes de alquiler que ofrecían sus servicios para el desplazamiento de los veraneantes desembarcados.
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| El muelle de Olaso, al fondo, excepcional tribuna popular durante las carreras de caballos de otros tiempos. |
En el mes de noviembre de 1932 la Compañía de Vapores Sevilla-Sanlúcar-Mar suspende sus servicios fluviales, pasando la empresa a manos de la sociedad Isla del Guadalquivir. A partir de entonces el "San Telmo" fue retirado para convertirse en un pequeño hotel flotante hasta ser desguazado en 1935. Unos años después el transporte regular de viajeros por el Guadalquivir cesa de forma definitiva.
Con su falta de uso y de mantenimiento comenzó el deterioro del muelle de Olaso que culminaría en su total ruina al finalizar el pasado siglo. Es entonces cuando el Ayuntamiento de Sanlúcar decide su demolición, terminando de esta forma tan lamentable con uno de los vestigios que seguían testificando con su presencia de una de las más brillantes etapas del veraneo sanluqueño, cuando la ciudad recibía visitantes por dos estaciones de tren, una estación marítima y dos líneas de autobuses.
viernes, 16 de mayo de 2014
MEMORIA GRÁFICA Y MUSICAL DE "LOS HH"
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ

Jaime, Carlos (+ 2008) y Fermín Hermoso Asquerino, "Los HH", ocupan, por derecho propio, un lugar preeminente dentro de la etapa más brillante de la historia de la música pop española. Con su personalidad, su estilo y la frescura de sus voces melódicas, el trío sanluqueño -caso inédito en un panorama musical que en la década de los 60 estaba dominado por conjuntos de cuatro y cinco componentes y por algunos dúos-, ha logrado seguir manteniendo con sus canciones el vivo recuerdo de un tiempo en que los amaneceres de mayo parecían más espléndidos y radiantes.
Posiblemente sea a Fermín -ahora "Fermín Hache", para no olvidar los orígenes-, a quien debamos la permanente actualidad de "Los HH" durante los últimos años. Su actividad como presentador de televisión, las numerosas exposiciones de su pintura -una pasión que ha venido cultivando junto a la música-, sus continuas grabaciones con otros intérpretes, sus poemas, sus relatos y sus apariciones mediáticas, han permitido que la memoria de aquel trío de muchaschos sanluqueños que surgieron para sorprender gratamente a toda España no se haya olvidado. Porque, hoy como ayer, y van más de 50 años, "Los HH" continúan manteniendo la vigencia de la música de un tiempo dorado para deleite de muchos y la agradable nostalgia de no pocos.
La historia de "Los HH" comienza al finalizar la década de los 50. Recuerda Fermín que su padre le regaló una guitarra a su hermano Jaime, convaleciente de una enfermedad. Con aquella guitarra, los tres hermanos, aún unos niños, sueñan con un público, con discos, con actuaciones radiofónicas e, incluso, con apariciones en una televisión que parecía tan lejana para el común de los mortales por aquellos años. Carlos, Jaime y Fermín, quienes habían participado como solistas en los coros del colegio, perfeccionan con entusiasmo el acople de sus voces y empiezan a actuar cara al público en la sevillana "Real Venta de Antequera" y en programas de radio como la memorable "Cabalgata del fin de semana" de Bobby Deglané. Se presentan bajo el nombre de "Los Sanluqueños", primero, y "Los Hermanos Heras", más tarde.
Haga clik y escuche "Mi Andalucía"
El padre, sin oponerse de forma radical a las ambiciones juveniles de sus vástagos, les hace ver la necesidad de continuar con los estudios como mejor garantía de futuro profesional. Para entonces, la familia Hermoso Asquerino ya había abandonado su Sanlúcar natal para establecerse en Sevilla donde Carlos decide estudiar Turismo, en tanto Jaime opta por la Arquitectura y Fermín por el Peritaje Industrial.

Alternando los estudios con la vocación musical, las ilusiones de aquellos jóvenes empiezan a hacerse realidad de forma vertiginosa. En 1961, ya con el definitivo nombre de "Los HH", hacen su soñado debut en TVE, un medio que se les haría familiar por sus repetidas apariciones en programas estelares como "Gran Parada", o "Galas del Sábado". Al año siguiente lanzan al mercado discográfico su primer Ep con la firma Hispavox, incluyendo en esta primera grabación los temas "Pobre Ídolo", "Que pronto me enamoré", "Tres chicos españoles" y "Escucha cowboy", una magnífica versión de la famosa canción que Tony Ronald había interpretado a dúo con Charlie y que el trío sanluqueño mantendría en sus actuaciones durante muchos años.

Con una música basada fundamentalmente en las voces de los tres hermanos que se acompañaban con las guitarras de Jaime y Fermín, el grupo se caracterizaba en esta primera etapa por interpretar melodías famosas traducidas al español, aunque ya empezaban a intercalar temas propios en sus numerosas actuaciones por toda España. A partir del primer disco se van sucediendo con periodicidad anual nuevas grabaciones que son recibidas con todo tipo de parabienes por la crítica más solvente: "El twist de la risa", "Sucedió en Atenas", "Bat Masterson" y "Si o no" (1963); "El ritmo de la lluvia", "El burrito organillero", "Dile a Laura que la quiero" y "Dando palmas" (1963); "Sabor a nada", "Surfside 6", "Chócala" y "Porque" (1964); "Amen", "Las cerezas", "Tanto amor" y "Ayer" (1965) y "El Santo", "Capri se acabó", Yesterday" y "Lo que es amor" (1965).
Al fichar por la discográfica Philips en 1966 "Los HH" tienen la oportunidad de incluir en sus discos muchos temas propios cuyas letras estaban compuestas por Carlos en su mayor parte. En el primer Ep con su nueva compañía se incluye "Aquel amanecer de mayo", una preciosa melodía que alcanza un enorme éxito y que se convertirá, como un santo y seña, en un tema ineludible en las actuaciones de "Los HH" y que los tres hermanos mantuvieron siempre en su repertorio.
Haga clik y Escuche "Aquel amanecer de mayo" por Los HH
A esta época corresponden también la versión de "River deep mountain high" ("Río sin fin", 1966), de Tina Turner, y las magníficas interpretaciones de "Unchained melody" ("Melodía encadenada", 1967) y de "Aleluya nº 1 (1967) de Luis Eduardo Aute. Otros temas propios de estos años fueron "Nuestro pueblo", todo un sentido homenaje a su Sanlúcar natal, "Mi Andalucía" y "La flor de mi jardín".
Haga clik y Escuche "Río sin fin" por Los HH
En la búsqueda por ampliar su campo musical el trío graba dos Lp's dedicados a la música hispanoamericana (1970 y 1971) e incluso hace alguna que otra incursión en la música clásica, llegando a adaptar "El lago de los cisnes" de Tchaikovsky y el "Aria de la suite en Re" de J. Sebastian Bach. Dedicados a sus respectivas familias que con los años se han ido ampliando, y a sus profesiones, Carlos, Jaime y Fermín inician una paulatina retirada del panorama musical español aunque, de ningún modo, dada la profunda vocación de los tres hermanos, habría de ser definitiva.
Haga click y escuche "Yolanda"
En 1981, Jaime y Fermín grabaron con el nombre de "Jayfer" un Lp con temas propios al que titulan "Nido de amor". En él se incluían éxitos como "Suave y fuerte", "La sinfonía" y, muy especialmente, "Lady pensativa", una canción que llevan al "Festival de la Canción del Emigrante" que se celebra en Bruselas. También por estos años es cuando Carlos Hermoso lideró junto a sus hijos y sobrinos el grupo infantil "Colorines" que haría famosa la canción "Los números". Fermín formará más tarde un nuevo grupo al que llama "Barrameda", ahora con sus hijas Cristina y Anuca, época a la que pertenece la canción "Premeditadamente".

Haga clik y escuche "Quince años después"
Hubieron de pasar hasta 15 años desde su retirada para que "Los HH" decidieran el retorno, aunque de forma fugaz. Y lo hacen precedidos del lanzamiento de un Lp al que titulan "Quince años después" (Coliseum, 1984) en el que se incluyen, junto a temas nuevos, algunos de sus éxitos más señalados de los primeros tiempos. Diez años más tarde, a raíz del programa de TVE "¿Qué pasó con...?", Carlos, Jaime y Fermín, con la ilusión de siempre, graban versiones de éxitos pasados, una excelente "Yolanda", de Pablo Milanés, y "¡Ay, Sanlúcar!", de nuevo un homenaje a su ciudad de la que nunca se olvidaron y que componen con la estructura de las cuatro partes de una sevillana.
Haga clik y vea el video "¡Ay, Sanlúcar!"
Desde entonces, unos renacidos "HH", aunque ya con vitola de legendarios, no habrían de abandonar a sus seguidores con periódicas apariciones en programas de televisión o en actuaciones cara al público hasta el inesperado fallecimiento de Carlos en diciembre de 2008.
Haga clik y escuche Última grabación de "Los HH" (en estudio, octubre de 2008)
Posiblemente sea a Fermín -ahora "Fermín Hache", para no olvidar los orígenes-, a quien debamos la permanente actualidad de "Los HH" durante los últimos años. Su actividad como presentador de televisión, las numerosas exposiciones de su pintura -una pasión que ha venido cultivando junto a la música-, sus continuas grabaciones con otros intérpretes, sus poemas, sus relatos y sus apariciones mediáticas, han permitido que la memoria de aquel trío de muchaschos sanluqueños que surgieron para sorprender gratamente a toda España no se haya olvidado. Porque, hoy como ayer, y van más de 50 años, "Los HH" continúan manteniendo la vigencia de la música de un tiempo dorado para deleite de muchos y la agradable nostalgia de no pocos.
(Fotografías cedidas por Fermín Hermoso Asquerino)
lunes, 17 de marzo de 2014
SANLÚCAR Y EL PINTOR GONZÁLEZ SANTOS
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ
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| Manuel González Santos (Autorretrato, 1932) |
El pintor Manuel González Santos, junto con el compositor Joaquín Turina y el también pintor Manuel García y Rodríguez conforman un trío de ilustres artistas sevillanos coetáneos que fueron seducidos por el poder de atracción de Sanlúcar de Barrameda a la que dedicaron mucho de lo mejor de sus obras.
Nacido en la capital andaluza en 1875, González Santos siguió los pasos de su padre, también pintor, ingresando en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Sevilla donde cursó sus estudios artísticos. Entre sus maestros se encontraban prestigiosos pintores como Jiménez Aranda, Eduardo Cano y Francisco Narbona.
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| Playa de La Jara |
Dedicado a su vocación docente iniciada en su taller de pintura donde impartía enseñanzas a un grupo de alumnos, Manuel González Santos consigue en 1916 la cátedra de Concepto del Arte e Historia de las Artes Decorativas en la Escuela de Bellas Artes de Málaga. Obtenido el traslado a la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Sevilla, de la que sería nombrado director, González Santos desarrollaríua toda su carrera pictórica en su ciudad natal.
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| Casa en La Jara |
El estilo de González Santos es claramente heredero de la corriente costumbrista imperante en la segunda mitad del siglo XIX, aunque evolucionado hacia un tipo de pintura con la que el artista intentaba plasmar los problemas que afectaban a las clases más humildes. Aparte de este tipo de obra social, muy en boga en los primeros años del siglo XX, Manuel González Santos destacó igualmente como un excelente retratista y como un consumado practicante de un paisajismo que le incluye como destacado pintor dentro de la que se dio en llamar "escuela de Alcalá".
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| Paisaje de La Jara |
Del casi medio millar de obras de González Santos catalogadas por su nieta y biógrafa Adela Perea González, 68 de sus cuadros corresponden a pintura costumbrista, 114 son retratos, 131 paisajes, 43 figuras y desnudos y 24 obras de tema religioso, además de diversos dibujos, cuadros de bodegones y de temas florales y los murales al temple de su casa de la calle Ángeles de Sevilla.
Asiduo visitante de Sanlúcar, donde pasó muchos veranos en la finca Nuestra Señora de la Salud o en Santa Adela, en La Jara, Manuel González Santos dedicó a este paraje sanluqueño un buen número de obras. Como retratista, el pintor sevillano nos dejó en Sanlúcar una decena de lienzos con las efigies de los fundadores de las bodegas Barbadillo y de otros miembros de esta familia que ocuparon altos puestos directivos en la empresa: Benigno Barbadillo Ortigüela, Ramón Larraz Martínez, Antonio Barbadillo Ambrosy, Rafael Barbadillo Rodríguez, Tomás Barbadillo Rodríguez,.... Estos cuadros decoran actualmente las paredes del salón del consejo en la Casa de la Cilla.
De la faceta sanluqueña de Manuel González Santos no hay que olvidar su actividad como gran animador del ambiente cultural de la ciudad. Así, en el verano de 1922 organizó junto a su buen amigo Manuel Barbadillo una inolvidable exposición de pintura en la que participaron muchos de los más destacados artistas sevillanos del momento, entre ellos, Gonzalo Bilbao, Alfonso Grosso, Manuel García y Rodríguez, Francisco Hohenleiter o Juan Lafita.
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| Casa en La Jara |
Fallecido en Sevilla en 1949, Manuel González Santos nos dejó una alumna aventajada, la sevillana Carmen Laffón, cuya pintura, al igual que la de su maestro, refleja su enamoramiento de la luz, el color y el paisaje de Sanlúcar.
Bibliografía:
Perea González, Adela: Manuel González Santos. Diputación de Sevilla , colección Arte Hispalense (2007).
Sánchez Núñez, Pedro: Manuel González Santos, pintor de La Jara, Revista Sanlúcar de Barrameda, nº 49, 2013, pp. 110-121
jueves, 23 de enero de 2014
EL PAISAJE DE SANLÚCAR EN LA PINTURA DE MANUEL GARCÍA Y RODRÍGUEZ
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ
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| Manuel García y Rodríguez. (Antonio Susillo, 1892) |
La inicial producción pictórica de género del pintor sevillano Manuel García y Rodríguez (1863-1925), pronto dió paso a un paisajismo naturalista renovado que ya no habría de abandonar. Fue esta una obra basada en la corrección del dibujo, en el tratamiento de la luz y el color, en la poesía, la sensibilidad, la añoranza y la placidez. A esta temática del paisaje cultivada por el artista desde los años finales del siglo XIX corresponden sus pinturas realizadas en Sanlúcar de Barrameda donde García y Rodríguez encontró su lugar para el descanso veraniego y donde poseía una villa de recreo, de nombre La Marquesita. En La Jara, su lugar predilecto en Sanlúcar, ejecutaría el pintor sevillano numerosas panorámicas de la desembocadura del Guadalquivir, de sus playas y de su entorno agrícola y residencial.
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| Playa de Sanlúcar |
De carácter retraído y callado, Manuel García Rodríguez apenas si llegaría a abandonar su Sevilla natal a lo largo de su vida. Sus esporádicas salidas a ciudades como Antequera y Ronda, o sus desplazamientos veraniegos a Sanlúcar, se debían fundamentalmente a una búsqueda de bellos rincones cargados de luminosidad y de sabor provinciano, o de paisajes sobre los que poder trabajar, incansable, casi de sol a sol, desde una escondida senda a la que era muy aficionado y en cuya búsqueda ponía tantísimo empeño. Contaba uno de sus hijos, Manuel García Herrera, que incluso en el último año de su vida cargaba con sus avíos de pintar y emprendía caminatas más propias de un muchacho que de un hombre de sesenta y dos años con las piernas resentidas por el reúma. Y cuando le preguntaban que por qué andaba tanto, García y Rodríguez contestaba que no tenía la culpa de que "lo bonito estuviese un poco lejos".
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| Paisaje de La Jara |
| Playa de Sanlúcar |
En su pintura, García y Rodríguez nos ofrece unos paisajes de La Jara exuberantes de color, de personalísima vegetación tan sanluqueña -pinos, vides, palmeras, adelfas, araucarias,...- y plenos de paz; desgraciadamente unos parajes desaparecidos en su mayor parte.
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| Una vista general de La Jara |
Como complementos paisajísticos aparecen muy a menudo unos personajes -apenas sutiles presencias humanas-, que confieren a las obras de García y Rodríguez un carácter de perfecta normalidad cotidiana, a veces algo cercano a la pintura costumbrista tan fecunda en España durante el último tercio del siglo XIX, y que hacen del artista sevillano un consumado maestro en la integración del hombre en la naturaleza. En su pintura sanluqueña son ejemplares la presencia de arrieros y del mocerío para acentuar una naturalidad y una viveza que son características de muchos de sus espléndidos paisajes veraniegos captados por el pintor entre mariposas y abejorros, desde el rincón hallado por fin tras caminar y caminar con los bártulos a cuestas pero con el convencimiento de poder encontrar la belleza que habría de plasmar en sus cuadros.
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| Caserío de La Jara |
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| Pozo en La Jara |
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| Otra pintura del pozo de La Jara |
Colaborador gráfico de la revista Blanco y Negro durante muchos años, García y Rodríguez repetiría con asiduidad los temas sanluqueños en aquella publicación de la familia Luca de Tena. De esta forma el pintor contribuyó a popularizar la imagen veraniega de una ciudad que por entonces era un centro de vacaciones de trascendencia nacional. El Ayuntamiento sanluqueño reconocería la altura artística y la afinidad de Manuel García y Rodríguez con Sanlúcar, otorgándole el nombramiento de hijo adoptivo en 1922, el mismo año en que también el compositor Joaquín Turina recibe idéntica distinción.
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| La Jara |
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| Un camino entre los recreos de La Jara |
Sin duda, la extraña figura de Manuel García y Rodríguez, solitaria y un poco misántropa, con bigotes de "capitán de carabineros" y que, incansable, recorría el campo de La Jara a la busca del adecuado rincón luminoso, debió ser muy familiar para sanluqueños y veraneantes durante las primeras décadas del pasado siglo.
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| Casa de La Jara |
domingo, 22 de diciembre de 2013
SANLÚCAR EN EL "CATÁLOGO MONUMENTAL DE ESPAÑA"
NOTA PREVIA:
El Catálogo Monumental de España fue un ambicioso proyecto iniciado en 1900 que pretendía inventariar el patrimonio histórico-artístico y arqueológico de cada una de las provincias españolas. Por primera vez se incorporaba en España la fotografía como instrumento de documentación gráfica.
Gracias al convenio desarrollado entre el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) y el Instituto de Historia del CSIC, el Catálogo Monumental de España puede consultarse en: http://biblioteca.cchs.csic.es/digitalizacion_tnt/index.html
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| Enrique Romero de Torres (Archivo ABC) |
© JOSÉ CARLOS GARCÍA RODRÍGUEZ
El 26 de marzo de 1907, la comisión encargada de la elaboración del Catálogo Monumental de España elevaba al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Faustino Rodríguez-San Pedro, una propuesta a favor del cordobés Enrique Romero de Torres para que éste hiciera el catálogo correspondiente a la provincia de Cádiz. Para la elaboración del encargo el Ministerio destina 800 pesetas y se concede un plazo de doce meses. El rey Alfonso XIII firma la Real Orden el 25 de mayo, indicándose en la comunicación que a la Dirección General de Bellas Artes le ha parecido correcta la elección de Romero de Torres por ser "laureado artista y secretario de la Comisión Provincial de Monumentos de la ciudad".
Enrique Romero de Torres (Córdoba, 1872-Córdoba, 1956), hijo y hermano de pintores y él, a su vez, también pintor, ocupaba en aquel momento el cargo de director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, habiendo sucedido a su padre, Rafael Romero Barros, quien lo había dirigido hasta su fallecimiento en 1895.
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| Portada del tomo III del Catálogo de los Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Cádiz - Fotografías. |
Durante su trabajo para el Catálogo Monumental de España en la provincia de Cádiz, Enrique Romero de Torres hubo de hacer frente a problemas con las autoridades eclesiásticas y militares que le dificultaron su labor. Para subsanar estos inconvenientes, el subsecretario de Bellas Artes hubo de solicitar al ministro de Gracia y Justicia, el 19 de septiembre de 1907, que actuara ante el obispado de Cádiz para que fuera facilitado el trabajo que se le había encomendado a Romero de Torres. De igual forma, en abril de 1908, la subsecretaría de Bellas Artes ha de dirigirse al ministro de la Guerra para que al pintor cordobés le fuera autorizada la entrada en los castillos y fortalezas de la capital gaditana, ya que el gobernador militar había impedido la visita a estos recintos militares si no se contaba con el permiso del Ministerio.
El trabajo de Enrique Romero de Torres sobre la provincia de Cádiz ocupó once volúmenes que serían lujosamente encuadernados en 1934 por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes bajo el título de Catálogo de los Monumentos Históricos y Artísticos de la Provincia de Cádiz. De ellos, tres volúmenes, hoy desaparecidos, correspondían a textos, y los otros ocho restantes a fotografías que fueron tomadas en un buen número por el propio autor del trabajo y otras por diversos fotógrafos, entre ellos F. Montilla, Cabré, Hauser y Menet, Moreno y Lacoste, aunque no hay referencia a la autoría de cada una de las imágenes. Unos años más tarde de terminar su trabajo sobre Cádiz, y a la vista del buen resultado de la labor realizada, la comisión volvería a encargarle a Romero de Torres en 1913 la elaboración del catálogo de otra provincia andaluza, en esta ocasión la de Jaén.
Aunque el Catálogo Monumental de España, elaborado entre 1900 y 1961, no llegó a completarse, constituye la empresa colectiva más importante realizada en la España contemporánea para estimular el conocimiento de su patrimonio cultural.
En el tomo III de fotografías de Cádiz se encuentran las correspondientes a Sanlúcar de Barrameda, en número de 31, de entre las que hemos seleccionado, con sus leyendas originales, las siguientes:
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| Bonanza - Castillo de San Salvador (253) |
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| Sanlúcar - Reja llamada de "la Porfía" (En el Palacio Ducal) (256) |
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| Sanlúcar - Convento de Santo Domingo (Portada) - (270) |
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| Sanlúcar - Convento de Santo Domingo (Detalle de la bóveda del coro) (271) |
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| Sanlúcar - Palacio Ducal (254) |
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| Sanlúcar - Castillo de Santiago (252) |
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| Sanlúcar - Castillo de Santiago (251) |
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| Sanlúcar - Iglesia Mayor (Artesonado) (260) |
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| Sanlúcar - Iglesia Mayor - Tabla de Pedro Campaña (262) |
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| Sanlúcar . Portada de la Iglesia Mayor (257) |
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| Sanlúcar - Iglesia Mayor - Detalle de la portada (259) |
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